Wicked Little Things (2006)
Toño
Con escenas algo cliché y una historia apenas cumplidora, además de tener como personajes centrales a mujeres bastante histéricas, la película no ofrece demasiado. Sin embargo, resulta bastante entretenida porque, aunque el recurso ya esté muy quemado, siempre es divertido ver a niños asesinando gente con esa mirada vacía y perturbadora. Me mantuvo interesado casi todo el tiempo. No la considero una gran película por los detalles mencionados, pero sí es bastante “palomeable”.
Poncho
Un grupo de niños sepultados vivos en una mina en 1913 regresa para vengarse del último descendiente del dueño. Nunca explican cómo volvieron; simplemente aparecen por la noche y comen carne. Son pálidos, parecen no tener ojos (o los tienen completamente negros; el maquillaje es aceptable) y utilizan herramientas de minería como picos y palas para atacar y descuartizar a sus víctimas. Son rápidos, como cualquier niño. No los considero del todo zombis. La familia involucrada en la trama también desciende de algunas de sus víctimas, por lo que “no les hacen nada”. La historia es muy lenta y termina de forma apresurada, con un final predecible y poco satisfactorio. Apenas alcanza el nivel de “palomeable”.
I Sell the Dead (2008)
Toño
La verdad, la película no tiene mucho, pero está entretenida. Sale Merry (Dominic Monaghan) robando tumbas como cualquier ladrón hasta que desentierran una con un zombi dentro y todo se vuelve extraño. Los zombis son sumamente violentos y rápidos, pero eso no es lo más raro: en otra tumba encuentran el cadáver de un extraterrestre que desaparece en un destello de luz mientras se pelean por él. Es una película bastante peculiar, con poco presupuesto evidente, pero la dirección y las actuaciones compensan un poco esas limitaciones. En general, es “palomeable”.
Poncho
Esperaba mucho más de esta película y terminó siendo una decepción. La idea es buena, pero el guion se queda corto, aunque las actuaciones son sólidas. Tiene muchas escenas de relleno y bromas algo forzadas. La historia sigue a un par de ladrones de tumbas condenados a la guillotina; uno de ellos recibe la visita de un fraile para contarle su historia antes de morir. El condenado narra cómo se inició en el negocio de robar cadáveres y relata sus trabajos más extraños, desde desenterrar vampiros hasta alienígenas. Finalmente es liberado por su camarada, quien había regresado a la vida tras ser mordido por un zombi… incluso después de perder la cabeza. Le doy un “palomeable”, aunque está al borde de ser “Como el T-Virus o Boomer Vile”.
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